22. mar., 2021

Hacia un enfoque de complementación y cooperación en la región trinacional


Rodrigo Fernández Ortiz
Cientista Político boliviano Investigador en el Instituto PRISMA
 

Situado en el centro oeste sudamericano, el occidente de Bolivia, norte de Chile y el sur del Perú, constituye un espacio cultural, social y económico unido desde tiempos precolombinos, pero que por la conformación de los Estado nación en el siglo XIX y las posteriores disputas territoriales, la región quedó dividida en tres países.
La región trinacional dispone de un potencial capaz de constituirse en un factor posible de generación de negocios, atracción de inversiones, cooperación y complementación social y económica si desde el nivel subnacional se fomenten iniciativas de cooperación y complementación en diferentes sectores y ámbitos. Así, por ejemplo:
-      Turismo: Un sector estratégico para el desarrollo porque utiliza varios servicios complementarios, como el transporte, hotelería, gastronomía, entretenimiento, entre otros. La región trinacional cuenta con riqueza Arqueológica de los Incas: Macchu Picchu y Tiahuanaco, por ejemplo;
-      Patrimonial: Ligado al pasado minero y representado por las numerosas oficinas mineras y salitreras abandonadas y hoy monumentos nacionales en Uyuni-Bolivia, en Arica, Tarapacá y Antofagasta en Chile;
-      Ecológica y natural: En la frontera altiplánica trinacional se encuentran Parques y Áreas Protegidas por los tres países, que preservan valiosos recursos naturales y biológicos del ecosistema andino;
-      Cultural: en la región trinacional habitan más de 2 millones de aimaras que mantienen vivo su cultura, idioma, festividades, folclore y costumbres.
-      Minería: La región trinacional es una de las más importantes y ricas estructuras mineras del planeta con los yacimientos de plata, estaño, litio y cobre más grande del mundo. Además, por la diversidad de ambientes geológicos, ofrece las condiciones más favorables para el descubrimiento de importantes depósitos de oro, zinc, plomo, cadmio, bórax, germanio, entre otros.
Es oportuno evaluar la posibilidad de elaborar un mapa metalúrgico común de la región trinacional para facilitar la exploración y explotación de yacimientos fronterizos con la posibilidad de una legislación minera especial que otorgue mayor certidumbre al inversionista para las cuestiones tributarias y administrativas, por ejemplo.
-      Energía: En el altiplano boliviano y peruano y el desierto de Atacama chileno, se puede aprovechar la energía solar, geotérmica y eólica. Por su altura y extensión, las zonas desérticas de la costa y el altiplano andino reciben altas tasas de radiación solar diaria, lo suficiente para generar energía eléctrica mediante paneles fotovoltaicos. Por otra parte, a lo largo de la cordillera de los Andes existe un gran potencial geotérmico, que no genera contaminación superficial ni subterránea en su implementación y funcionamiento. Estas fuentes de energía (geotérmica, solar y eólica) son renovables, ecológicas y abundantes, y no sólo permitirían disminuir la dependencia de los combustibles fósiles inexistentes en la región, sino también autoabastecerse, e inclusive exportar los excedentes a otras áreas del centro oeste sudamericano. Otra de las fuentes más limpias y prometedoras es la del litio que se encuentran en el Salar de Uyuni-Potosí, Coipasa y Garci Mendoza en Oruro-Bolivia y en el Salar de Atacama en la II Región de Chile.
-      Encadenamientos Productivos: Si bien las dinámicas de articulación productiva en la zona trinacional son todavía puntuales, es posible generar encadenamientos productivos (clústeres) a partir de la experiencia asiática que articulan procesos productivos transfronterizos para optimizar la exportación, ampliar la vinculación empresarial y transitar de una economía de enclave (minería) a un modelo que fomente el desarrollo ampliado y armónico con la participación de las MIPYMES de la región trinacional.
Por ejemplo, en metal mecánico y desechos electrónicos, se podría reciclar, clasificar, fundir y reutilizar en la industria minera de la región trinacional; el uso de las maestranzas, fundiciones, tornerías y metalmecánicas que realizan arreglos y confección de partes y piezas metálicas en El Alto, Arica e Iquique, pueden servir para el funcionamiento de plantas de ensamblaje en Tacna y Oruro de piezas metálicas e insumos para la industria minera.
Por otra parte, la región trinacional tiene una gran población de ganado camélido, ovino y vacuno que produce lana, carne, leche y cueros que favorece la implementación de clústeres productivos transfronterizos. Por ejemplo: el clúster de fibras de alpaca para impulsar manufacturas de gran calidad; o el clúster de alimentos de la carne de la llama que va ganando fuerza por sus propiedades superiores de nutrición, sabor y bajo contenido de colesterol; el clúster de la quinua de gran valor alimenticio, cuyo mercado se ha ido ampliando considerablemente en los últimos años por sus cualidades nutritivas.
-      Modernizar los servicios portuarios y logísticos: el desarrollo económico y social de la región trinacional depende en gran medida de su capacidad para prestar servicios logísticos, portuarios, transporte y almacenaje con calidad, a precios competitivos y en tiempos oportunos; para ello se requiere voluntad política e inversiones a fin de aprovechar el corredor interoceánico del Eje Central; ampliar y modernizar los puertos chilenos y peruanos, y mejorar los servicios a la carga creciente procedente de Bolivia, centro oeste brasileño, norte argentino y chaco paraguayo.
El escenario “Post Haya” ineludible es el espacio trinacional en el que convergen sectores y ámbitos posibles de cooperación y complementación. Cuando los gobiernos no pueden establecer una agenda de trabajo, son los actores subnacionales, el sector privado, los académicos y la sociedad civil, los llamados a generar propuestas técnicas e investigaciones que permitan articular voluntades y el entorno adecuado para que el diálogo político y los emprendimientos productivos entre regiones se produzca.
El enfoque trinacional de cooperación y complementación no busca afectar la situación jurídica configurada a partir de los tratados territoriales celebrados por Bolivia, Chile y Perú, sino mejore la competitividad e inserción internacional de la región trinacional, superar las susceptibilidades que persisten y ser referente mundial de un modelo de reconciliación, rencuentro y desarrollo.