La intermediación urbana portuaria en un contexto transfronterizo: Arica

                                                                       

Dr. Haroldo Dilla Alfonso

Director del Instituto de Estudios Internacionales de la UNAP en Chile

 

Los puertos, y las ciudades que les contienen, son condensaciones por excelencia de redes de poder y acción social superpuestas e intersectantes. La complejidad y la superposición de territorios han sido cualidades inherentes a los puertos en cualquier momento histórico. Pero, en particular, ha sido una cualidad potenciada desde fines del siglo pasado, cuando los puertos fueron sometidos a nuevas dinámicas desde la dinamización del capitalismo en su etapa neoliberal. Si hasta entonces los puertos eran regularmente conexiones de territorialidades cautivas, con pocos destinos extra nacionales, desde entonces devinieron, junto con sus ciudades, en laboratorios neoliberales en función de la acumulación, de las vinculaciones territoriales con la economía global y de la promoción de formas adecuadas de gobernanza. Esto ha implicado tanto la diversificación de las escalas y dimensiones espaciales como de las escalas temporales entre ciudades con sus visiones sociales de largo plazo y de las redes marítimas que operan con criterios funcionales de corto plazo.

Estos nudos contradictorios se expresan con fuerza en los sistemas urbano/portuarios chilenos que padecen una institucionalidad insuficiente amoldada al funcionamiento neoliberal. A ello se agrega otro dato que vale la pena tomar en cuenta: el uso de los puertos chilenos por los países vecinos para acceder al Océano Pacífico ha sido una situación común y en proporción directa al incremento de los vínculos latinoamericanos con el Asia Oriental. Son los casos, para poner algunos ejemplos, de Talcahuano, San Antonio y Valparaíso en relación con Argentina; y de los puertos del Norte Grande (Antofagasta, Iquique y Arica) respecto a Argentina, Paraguay, Bolivia y Perú.

Arica, nuestro tema de estudio, es un caso extremo en este sentido. Su puerto ha sido históricamente una vía de contactos de la economía altiplánica con el Océano Pacífico. En la actualidad ello se expresa en un uso abrumadoramente dedicado a dos economías extra-nacionales (Bolivia con un 80% y Perú con un 5%), con normas donde interaccionan reglas comerciales de mercado, disposiciones geopolíticas heredadas de los tratados de paz de la Guerra del Pacífico y un escenario multicultural generado desde la intensa relación con sus vecinos. Ello implica formas específicas de las relaciones urbano/portuarias y en la modelación de espacios transfronterizos, todo lo cual es objeto de estudios en este proyecto.

La investigación enmarcada en el FONDECYT 1190133 se organiza desde cuatro ámbitos que reflejan estas contradicciones: espacio, trabajo, instituciones y movilidad humana. Y en su parte final se interna en un tema clave para toda la región: los corredores bioceánicos y sus consecuencias para la ciudad.

Hoy, como hace cuatro siglos, el puerto supone oportunidades para Arica –mayor dinamismo económico, generación de empleos, consumo tecnológico, cosmopolitismo- pero la carencia de políticas adecuadas puede conducir a la digestión por la sociedad urbana de una serie de externalidades negativas que la convertirían en una “zona sacrificada” de recepción de conflictividades en la lógica neoliberal.